| En la actualidad los dispositivos inteligentes, ya sean smartphones o tablets, están muy presentes en nuestro día a día. Los niños están en contacto con este tipo de dispositivos y sus aplicaciones incluso antes de comenzar a andar, por ello es recomendable aprovechar estos terminales para profundizar en su educación.
El boom de los dispositivos móviles durante los últimos años y, especialmente, el lanzamiento del iPad en 2010, han propiciado un nuevo mercado para las editoriales: el de las apps educativas. Actualmente, se calcula que hay más de 80.000 aplicaciones educativas disponibles en las diferentes plataformas de venta de apps para tablets y smartphones: AppStore, Google Play, Samsung Apps… Una de las claves de este éxito, además de la motivación que supone para los niños trabajar con este tipo de dispositivos, radica en que las apps añaden un fuerte componente lúdico a algunos procedimientos educativos que hasta ahora solo se habían destinado al papel.
Las apps abren un espacio de interacción donde se establecen unas pautas y una dinámica de participación que deben resultar atractivas para el niño. Por tanto, el objeto de la aplicación debe estar muy claro y es tan imprescindible saber qué es lo que el usuario va a aprender como definir cómo va a hacerlo y cuáles son las dinámicas que se emplearán para seducirlo. Dentro de este proceso, adquiere un papel muy relevante el concepto, al que se recurre mucho actualmente, de gamificación, que consiste, básicamente, en integrar una dinámica de juego y recompensas en diversos productos, con el fin de alcanzar una serie de objetivos y atrapar al usuario con un proceso de consumo más motivador. Teniendo esto en cuenta, la educación parece un ámbito natural donde poner en práctica este concepto. ¿Qué puede resultar más motivador para un niño que aprender jugando? ¡Y más si se hace con un dispositivo inteligente!
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